
La primera casa que tuvo la alegría de recibir a nuestro arzobispo fue la familia Aceituno, la familia de don Jesús que está muy enfermo. Este anciano hermano tuvo la gracia de recibir el sacramento de la Santa unción de manos de monseñor José Luis Escobar. Naturalmente que en medio de la alegría se veían, en los miembros de aquella familia, destellos de nerviosismo, cosa que es normal considerando que poco son los hogares visitados por un arzobispo. Monseñor José Luis quiso, además, ungir a la esposa de don Jesús, la cual con gran emoción asintió al gesto de misericordia por parte de nuestro pastor.

El siguiente enfermo que visitó el obispo fue a Ricardito López, la familia de este niño estaba feliz y Ricardito también, se le notaba en el rostro. La casa estaba preciosamente decorada como si esperaban al mismísimo Jesucristo. Tengo que decir que a monseñor José Luis le vi muy emocionado cuando administró el sacramento de la unción de los enfermos a Ricardito. Creo que todos los que acompañábamos al obispo, vimos en aquél niño a Jesucristo sufriente y resucitado. Verdaderamente estos niños son una palabra de Dios para el mundo.

Después nos dirigimos al último hogar que teníamos que visitar. Era la casa de doña Clarita, que siendo muy anciana tiene mucho amor a la Iglesia y a Jesucristo. Doña Clarita cuenta con casi 100 años y no para de hablar de la Virgen María, de la Iglesia y de la Santa Misa. Fue gracioso el momento que el obispo le dio la mano y la señora levantó la mirada para preguntarle quién era él. Cuando monseñor se identificó la sorpresa de doña Clara fue descomunal. La alegría se intensificó en ella cuando recibió la unción de los enfermos. Finalmente todos escuchamos las palabras de aliento que el obispo le dirigió a la familia de doña Clara.
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Al salir de aquella casa Monseñor José Luis tuvo el detalle de visitar el pequeño museo que tiene la casa de la cultura de Jayaque, inaugurado recientemente. Con sus propios ojos contempló una antigua máquina para extraer el bálsamo, además de observar con mucha curiosidad instrumentos antiguos que los jóvenes ya no conocemos, incluso nos dio una explicación de algunos objetos que en el museo se encuentran y que él había utilizado de pequeño. El encargado del museo es don Miguel, el cual aprovechó a hacerse algunas fotos y videos con el obispo. Al final Monseñor tuvo la gentileza de firmar el libro de visitas del museo, el cual quedará para dar testimonio a la historia de que monseñor José Luis estuvo en aquél lugar.


La mañana se había pasado volando y al finalizar el programa matutino nos fuimos directamente a la casa parroquial para degustar el almuerzo que tan gentilmente habían preparado doña Evelyn de Torres y doña Irma. Ambas le cocinaron un almuerzo al obispo cuyo menú consistió en gallina india azada a las brazas, ensalada fresca, frijoles salcochados y cuajada de queso. Para beber prepararon un delicioso fresco de tamarindo, de postre hubo un riquísimo café de Jayaque y abundante fruta. El obispo estaba feliz. Felicitó a las cocineras y les dio las gracias. Durante la sobremesa hablamos de abundantes temas, entre ellos de los padres de la Iglesia: Orígenes, San Ireneo, Tertuliano, San Jerónimo, etc. Finalmente hubo que levantarse y proseguir con la visita a los cantones de Curazao, Llano Verde y Los Sitios.